Patología estructural
Grietas por raíces de árboles
Ese árbol precioso que da sombra al jardín puede estar, sin que se note, secando el terreno bajo tu casa. Un problema silencioso con una explicación muy física.
Cómo un árbol agrieta un edificio
No es la raíz empujando el muro lo que suele dañar la estructura —esa es una idea equivocada muy extendida—. El verdadero mecanismo es la sed del árbol. Un ejemplar de gran porte extrae del suelo cientos de litros de agua al día a través de sus raíces. Si el terreno es arcilloso, al perder esa humedad se retrae y pierde volumen justo en la zona más próxima al árbol. La cimentación de ese lado del edificio baja, aparece un asiento diferencial y, con él, las grietas.
Señales de que un árbol está detrás
- Grietas en la fachada o zona más cercana a un árbol grande.
- Daños que se agravan en veranos secos, cuando el árbol más agua consume.
- Vivienda en suelo arcilloso con cimentación poco profunda.
- Presencia de chopos, sauces, olmos u otras especies de alto consumo de agua a poca distancia.
Cuidado con talar por impulso. Retirar un árbol grande de un suelo arcilloso puede hacer que el terreno recupere agua, se hinche y provoque un movimiento inverso. La decisión sobre el arbolado debe tomarse con criterio técnico, no a la ligera.
La solución que sí es definitiva
Actuar solo sobre el árbol es incierto. La solución fiable es independizar la cimentación de esos cambios de humedad: un recalce que apoye el edificio por debajo de la capa de terreno afectada por las raíces. Según el caso se emplean micropilotes —que anclan en profundidad, fuera del alcance de la desecación— o resinas expansivas. Como siempre, partimos de una inspección que confirme que el arbolado es la causa, en coordinación con la dirección facultativa.