Patología estructural
Grietas por asiento diferencial
Es la causa estructural de grieta más frecuente y también la que más asusta, con razón. Pero entender qué ocurre bajo tus pies es el primer paso para resolverlo.
Qué es el asiento diferencial
Todos los edificios asientan un poco cuando se construyen: el terreno se comprime bajo el peso y la estructura baja unos milímetros de forma uniforme. Eso es normal y no pasa nada. El problema aparece cuando unas partes del edificio bajan más que otras: es el asiento diferencial. La estructura, que es rígida, no puede seguir dos movimientos distintos a la vez, así que se rompe por donde más tensión acumula. Y esa rotura es la grieta.
Por qué se produce
- Terreno heterogéneo: el suelo no tiene la misma capacidad bajo todo el edificio.
- Fugas de agua: una tubería rota reblandece el terreno en una zona concreta.
- Sequía y arcillas: el suelo se retrae bajo una parte del edificio. Ver arcillas expansivas.
- Raíces de árboles que resecan el terreno de un lado. Ver raíces.
- Rellenos mal compactados o excavaciones vecinas que descalzan la cimentación.
- Cargas nuevas: una planta añadida, un cambio de uso que aumenta el peso.
Cómo reconocer las grietas de asiento
Tienen una firma bastante reconocible. Suelen ser diagonales y nacer en las esquinas de puertas y ventanas, que son los puntos débiles del muro. A menudo dibujan una escalera siguiendo las juntas de los ladrillos y se abren más por un extremo que por el otro, apuntando hacia la zona que se está hundiendo. Otras señales que las acompañan: puertas y ventanas que rozan, suelos inclinados y tabiques separados del techo. La pista definitiva es que crecen con el tiempo.
Una grieta que crece no es un problema estético. Si además es diagonal y sale de un hueco de puerta o ventana, hay motivos para valorarla cuanto antes.
Cómo se soluciona
La buena noticia es que el asiento diferencial tiene solución consolidada. Se trata de recalzar la cimentación para que vuelva a apoyar en terreno firme y el edificio deje de bajar. Según el caso se emplean micropilotes —cuando hay que anclar en profundidad— o resinas expansivas —cuando el asiento es moderado y el terreno es consolidable—. Una vez frenado el movimiento, se reparan las grietas. Todo ello previa inspección y bajo la dirección facultativa de un arquitecto o aparejador, que es quien diagnostica y firma el proyecto.